Cuando todo nace de una pasión, aprender deja de ser una obligación y se convierte en un regalo. Es esa ilusion de descubir algo nuevo, de sentir curiosidad, de hacerte preguntas y de darte cuenta que, por mucho que sepas, siempre hay algo mas por aprender. Cuando amas lo que haces, no dejas nunca de ser alumna. Sigue buscando, creciendo, soñando y retándote a ti misma. Y, qué bonito es conservar esa capacidad de emocionarse, de tener los ojos brillantes ante un nuevo reto y de sentir que estás exactamente donde quieres estar. La pasión no solo te impulsa a enseñar; también te mantiene con ganas de aprender. Y cuando el deporte hace parte de tu esencia, cada nueva formación es una oportunidad para crecer como profesional, como entrenadora y, sobre todo, como ser humano. Nunca perdamos esa niña que llevamos dentro, esa que se ilusiona, que sueña y que todavia cree que lo mejor esta por venir. Mientras exista pasión, siempre habrá un nuevo comien...
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